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jueves, 22 de septiembre de 2011

10 LETRAS DE HOMERO MANZI


Fuimos 
Tango 
1945 
Música: José Dames Letra: Homero Manzi 

Fui como una lluvia de cenizas y fatigas 
en las horas resignadas de tu vida... 
Gota de vinagre derramada, 
fatalmente derramada, sobre todas tus heridas. 
Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve 
rosa marchitada por la nube que no llueve. 
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza 
que no puede vislumbrar su tarde mansa. 
Fuimos el viajero que no implora, que no reza, 
que no llora, que se echó a morir. 

¡Vete...! 
¿No comprendes que te estás matando? 
¿No comprendes que te estoy llamando? 
¡Vete...! 
No me beses que te estoy llorando 
¡Y quisiera no llorarte más! 
¿No ves?, 
es mejor que mi dolor 
quede tirado con tu amor 
librado de mi amor final 
¡Vete!, 
¿No comprendes que te estoy salvando? 
¿No comprendes que te estoy amando? 
¡No me sigas, ni me llames, ni me beses 
ni me llores, ni me quieras más! 

Fuimos abrazados a la angustia de un presagio 
por la noche de un camino sin salidas, 
pálidos despojos de un naufragio 
sacudidos por las olas del amor y de la vida. 
Fuimos empujados en un viento desolado... 
sombras de una sombra que tornaba del pasado. 
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza, 
que no puede vislumbrar su tarde mansa. 
Fuimos el viajero que no implora, que no reza, 
que no llora, que se echó a morir. 

  

Romance de barrio 
Vals 1947 
Música: Aníbal Troilo 
Letra: Homero Manzi 

Primero la cita lejana de abril, 
tu oscuro balcón, tu antiguo jardín. 
Más tarde las cartas de pulso febril 
mintiendo que no, jurando que sí. 

Romance de barrio tu amor y mi amor. 
Primero un querer, después un dolor, 
por culpas que nunca tuvimos, 
por culpas que debimos sufrir los dos. 

Hoy vivirás 
despreciándome, tal vez sin soñar 
que lamento al no poderte tener 
el dolor de no saber olvidar. 
Hoy estarás 
como nunca lejos mío, 
lejos de tanto llorar. 
Fue porque sí, 
que el despecho te cegó como a mí, 
sin mirar que en el rencor del adiós 
castigabas con crueldad tu corazón. 
Fue porque sí 
que de pronto no supimos pensar, 
que es más fácil renegar y partir 
que vivir sin olvidar. 

Ceniza del tiempo la cita de abril, 
tu oscuro balcón, tu antiguo jardín 
las cartas trazadas con mano febril 
mintiendo que no, jurando que sí. 
Retornan vencidas tu voz y mi voz 
trayendo al volver con tonos de horror, 
las culpas que nunca tuvimos 
las culpas que debimos pagar los dos. 

  

Desde el alma 
Vals 
1947 
Música: Rosita Melo Letra: Homero Manzi / Víctor Piuma Vélez 

Alma, si tanto te han herido, 
¿por qué te niegas al olvido? 
¿Por qué prefieres 
llorar lo que has perdido, 
buscar lo que has querido, 
llamar lo que murió? 

Vives inútilmente triste 
y sé que nunca mereciste 
pagar con penas 
la culpa de ser buena, 
tan buena como fuiste 
por amor. 

Fue lo que empezó una vez, 
lo que después dejó de ser. 
Lo que al final 
por culpa de un error 
fue noche amarga del corazón. 

¡Deja esas cartas! 
¡Vuelve a tu antigua ilusión! 
Junto al dolor 
que abre una herida 
llega la vida 
trayendo otro amor. 

Alma, no entornes tu ventana 
al sol feliz de la mañana. 
No desesperes, 
que el sueño más querido 
es el que más nos hiere, 
es el que duele más. 

Vives inútilmente triste 
y sé que nunca mereciste 
pagar con penas 
la culpa de ser buena, 
tan buena como fuiste 
por amor. 

  

Después 
Tango 
1944 
Música: Hugo Gutiérrez Letra: Homero Manzi 

Después ... 
La luna en sangre y tu emoción, 
y el anticipo del final 
en un oscuro nubarrón. 
Luego ... 
irremediablemente, 
tus ojos tan ausentes 
llorando sin dolor. 
Y después... 
La noche enorme en el cristal, 
y tu fatiga de vivir 
y mi deseo de luchar. 
Luego ... 
tu piel como de nieve, 
y en una ausencia leve 
tu pálido final. 

Todo retorna del recuerdo: 
tu pena y tu silencio, 
tu angustia y tu misterio. 
Todo se abisma en el pasado: 
tu nombre repetido ... 
tu duda y tu cansancio. 
Sombra más fuerte que la muerte, 
grito perdido en el olvido, 
paso que vuelve del fracaso 
canción hecha pedazos 
que aún es canción. 

Después ... 
vendrá el olvido o no vendrá 
y mentiré para reír 
y mentiré para llorar. 
Torpe 
fantasma del pasado 
bailando en el tinglado 
tal vez para olvidar. 
Y después, 
en el silencio de tu voz, 
se hará un dolor de soledad 
y gritaré para vivir... 
como si huyera del recuerdo 
en arrepentimiento 
para poder morir. 

  

Fruta amarga 
Tango 
1944 
Música: Hugo Gutiérrez Letra: Homero Manzi 

¡Corazón! 
En aquella noche larga 
maduró la fruta amarga 
de esta enorme soledad. 
¡Corazón! 
¿En las nubes de qué cielo 
la tristeza de tu vuelo 
sin consuelo vagará? 

Bien lo se... 
¡Aquel frío alucinante 
de un instante, me cegó! 
Fue en un viento de locura, 
sin ternura, sin perdón. 
Fue en el grito enronquecido 
de un amor enloquecido 
de dolor. 

Eras la luz de sol 
y la canción feliz 
y la llovizna gris 
en mi ventana. 
Eras remanso fiel 
y duende soñador 
y jazminero en flor 
y eras mañana. 
Suave murmullo... 
Viento de loma... 
Cálido arrullo de la paloma. 
Ya no serás jamás aroma de rosal, 
frescor de manantial en mi destino. 
Sólo serás la voz que me haga recordar 
que en un instante atroz te hice llorar. 

¡Ya no estás! 
Y el recuerdo es un espejo 
que refleja desde lejos 
tu tristeza y mi maldad. 
¡Ya no estas! 
Y tu ausencia que se alarga 
tiene gusto a fruta amarga, 
a castigo y soledad. 
¡Corazón! 
Una nube puso un velo 
sobre el cielo de los dos. 
Y una nube solamente 
de repente me perdió. 
¡Una nube sin sentido, 
sin clemencia, sin olvido, 
sin perdón! 

  

Malena 
Tango 
1941 
Música: Lucio Demare Letra: Homero Manzi 

Malena canta el tango como ninguna 
y en cada verso pone su corazón. 
A yuyo del suburbio su voz perfuma, 
Malena tiene pena de bandoneón. 
Tal vez allá en la infancia su voz de alondra 
tomó ese tono oscuro de callejón, 
o acaso aquel romance que sólo nombra 
cuando se pone triste con el alcohol. 
Malena canta el tango con voz de sombra, 
Malena tiene pena de bandoneón. 

Tu canción 
tiene el frío del último encuentro. 
Tu canción 
se hace amarga en la sal del recuerdo. 
Yo no sé 
si tu voz es la flor de una pena, 
só1o sé que al rumor de tus tangos, Malena, 
te siento más buena, 
más buena que yo. 

Tus ojos son oscuros como el olvido, 
tus labios apretados como el rencor, 
tus manos dos palomas que sienten frío, 
tus venas tienen sangre de bandoneón. 
Tus tangos son criaturas abandonadas 
que cruzan sobre el barro del callejón, 
cuando todas las puertas están cerradas 
y ladran los fantasmas de la canción. 
Malena canta el tango con voz quebrada, 
Malena tiene pena de bandoneón. 

  

Mañana zarpa un barco 
Tango 
1942 Música: Lucio Demare Letra: Homero Manzi 

Riberas que no cambian tocamos al anclar. 
Cien puertos nos regalan la música del mar. 
Muchachas de ojos tristes nos vienen a esperar 
y el gusto de las copas parece siempre igual. 
Tan sólo aquí en tu puerto se alegra el corazón, 
Riachuelo donde sangra la voz del bandoneón. 
Bailemos hasta el eco del último compás, 
mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más. 

Qué bien se baila 
sobre la tierra firme. 
Mañana al alba 
tenemos que zarpar. 
La noche es larga, 
no quiero que estés triste. 
Muchacha, vamos... 
no sé por qué llorás. 
Diré tu nombre 
cuando me encuentre lejos. 
Tendré un recuerdo 
para contarle al mar. 
La noche es larga, 
no quiero que estés triste. 
Muchacha, vamos... 
no sé por qué llorás. 

Dos meses en un barco viajó mi corazón. 
Dos meses añorando la voz del bandoneón. 
El tango es puerto amigo donde ancla la ilusión. 
Al ritmo de su danza se hamaca la emoción. 
De noche, con la luna, soñando sobre el mar, 
el ritmo de las olas me miente su compás. 
Bailemos este tango, no quiero recordar. 
Mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más. 

  

Milonga sentimental 
Milonga 
1931 
Música: Sebastián Piana Letra: Homero Manzi 

Milonga pa' recordarte, 
milonga sentimental. 
Otros se quejan llorando, 
yo canto por no llorar. 
Tu amor se secó de golpe, 
nunca dijiste por qué. 
Yo me consuelo pensando 
que fue traición de mujer. 

Varón, pa' quererte mucho, 
varón, pa' desearte el bien, 
varón, pa' olvidar agravios 
porque ya te perdoné. 
Tal vez no lo sepas nunca, 
tal vez no lo puedas creer, 
¡tal vez te provoque risa 
verme tirao a tus pies! 

Es fácil pegar un tajo 
pa' cobrar una traición, 
o jugar en una daga 
la suerte de una pasión. 
Pero no es fácil cortarse 
los tientos de un metejón, 
cuando están bien amarrados 
al palo del corazón. 

Milonga que hizo tu ausencia. 
Milonga de evocación. 
Milonga para que nunca 
la canten en tu balcón. 
Pa' que vuelvas con la noche 
y te vayas con el sol. 
Pa' decirte que sí a veces 
o pa' gritarte que no. 

   

Milonga triste 
Milonga 
1936 
Música: Sebastián Piana Letra: Homero Manzi 

Llegabas por el sendero 
delantal y trenzas sueltas. 
Brillaban tus ojos negros 
claridad de luna llena. 
Mis labios te hicieron daño 
al besar tu boca fresca. 
Castigo me dio tu mano 
pero más golpeó tu ausencia. ¡Ay!... 

Volví por caminos blancos, 
volví sin poder llegar. 
Grité con mi grito largo, 
canté sin saber cantar. 

Cerraste los ojos negros. 
Se volvió tu cara blanca. 
Y llevamos tu silencio 
al sonar de las campanas. 
La luna cayó en el agua. 
El dolor golpeó mi pecho. 
Con cuerdas de cien guitarras 
me trencé remordimientos. ¡Ay!... 

Volví por caminos viejos, 
volví sin poder llegar. 
Grité con tu nombre muerto 
recé sin saber rezar. 

Tristeza de haber querido 
tu rubor en un sendero. 
Tristeza de los caminos 
que después ya no te vieron. 
Silencio del camposanto. 
Soledad de las estrellas. 
Recuerdos que duelen tanto. 
Delantal y trenzas negras. ¡Ay!... 

Volví por caminos muertos 
volví sin poder llegar. 
Grité con tu nombre bueno, 
lloré sin saber llorar. 

  

Tu pálida voz 
Vals 
1943 Música: Charlo Letra: Homero Manzi 

Te oí decir..adiós, adiós... 
Cerré los ojos y oculté el dolor... 
Sentí tus pasos cruzando la tarde 
y no te atajaron mis manos cobardes. 
Mi corazón, lloró de amor 
y en el silencio resonó tu voz, 
tu voz querida, lejana y perdida, 
tu voz que era mía... tu pálida voz. 

En las noches desoladas, que sacude el viento, 
brillan las estrellas frías del remordimiento 
y me engaño que habrás de volver otra vez 
desatando el olvido y el tiempo. 

Siento que tus pasos vuelven por la senda amiga. 
Oigo que me nombras llena de mortal fatiga, 
para qué si ya sé que es inútil mi afán, 
nunca... nunca... vendrás. 

Te vi partir, dijiste adiós, 
temblé de angustia y oculté mi dolor. 
Después, pensando que no volverías 
traté de alcanzarte y ya no eras mía. 
Mi corazón, sangró de amor, 
y en el recuerdo resonó tu voz... 
tu voz querida, lejana y perdida, 
tu voz aterida, tu pálida voz.

    MILONGA TRISTE


    Milonga triste
    Milonga 1936
    Música: Sebastián Piana
    Letra: Homero Manzi
    Llegabas por el sendero
    delantal y trenzas sueltas.
    Brillaban tus ojos negros
    claridad de luna llena.
    Mis labios te hicieron daño
    al besar tu boca fresca.
    Castigo me dio tu mano
    pero más golpeó tu ausencia. ¡Ay!...

    Volví por caminos blancos,
    volví sin poder llegar.
    Grité con mi grito largo,
    canté sin saber cantar.

    Cerraste los ojos negros.
    Se volvió tu cara blanca.
    Y llevamos tu silencio
    al sonar de las campanas.
    La luna cayó en el agua.
    El dolor golpeó mi pecho.
    Con cuerdas de cien guitarras
    me trencé remordimientos. ¡Ay!...

    Volví por caminos viejos,
    volví sin poder llegar.
    Grité con tu nombre muerto
    recé sin saber rezar.

    Tristeza de haber querido
    tu rubor en un sendero.
    Tristeza de los caminos
    que después ya no te vieron.
    Silencio del camposanto.
    Soledad de las estrellas.
    Recuerdos que duelen tanto.
    Delantal y trenzas negras. ¡Ay!...

    Volví por caminos muertos
    volví sin poder llegar.
    Grité con tu nombre bueno,
    lloré sin saber llorar.